Dos mexicanas "vigilan" construcción de Las Vegas Stadium

Redacción MX Político

Las Vegas. - La llegada de Raiders de Oakland a Las Vegas generará una importante derrama económica a la ciudad en los próximos años, pero mientras se realiza la construcción del nuevo estadio hay personas que ya le sacan provecho y dos son mexicanas, quienes además “vigilan” lo que ocurre alrededor del escenario.

Leticia Sánchez y María Lázaro son las encargadas de atender una lonchería, la cual la colocaron en un camión de comida ambulante, que permite a decenas de trabajadores alimentarse en el desayuno o comida.

Ellas son mujeres michoacanas que persiguieron el “sueño americano” y luchan día a día lejos de la tierra que las vio nacer.

Su día inicia desde las 03:00 horas o antes, pues deben prepararse para llegar a las afueras de “Las Vegas Stadium” a las 05:00 horas, en espera de que los trabajadores, en su primer descanso del día, se acerquen a las rejas para pedir sus alimentos.

“Teníamos cuatro ‘food trucks’ (loncherías), pero en 2006 llegó la recesión, mi esposo debía mucho dinero y pagábamos mucho por ellas. Él ahorita está en México, nos divorciamos, yo nunca había trabajado, ya sabía algo del negocio, por lo que decidí quedarme”, dijo Leticia.

Ella no es dueña de ninguna lonchería y está arreglando desde hace dos años sus papeles en Estados Unidos, donde vive hace más de 20. Tiene tres hijos, los dos mayores viven en Rosarito, México, y el más joven con ella.

“Soy feliz de ver que mis hijos son hombres de bien, aunque para una madre tener un hijo lejos creo que es lo más triste; yo decía: ‘quiero a mis hijos siempre conmigo y el no tenerlos aquí conmigo me duele y sufro mucho, más que cualquier tropiezo eso es por lo que se sufre una”, comentó Leticia.

María, por su parte, recuerda que llegó muy chica a Estados Unidos para quedarse, y aunque añora muchas cosas de su patria, ya echó raíces en estas tierras y ve complicado volver a su hogar.

“Aquí está mi familia, me vine chica y me quedé; es muy difícil regresar. Mis hijos son chicos, para qué los llevo a sufrir a México lo que uno sufrió, están mejor aquí. Cuando ya no pueda y no trabaje me voy, y si ellos se quedan la decisión, como adultos, la tomarán ellos, yo ya decidí, ya si ellos quieren seguirme…”, afirmó María.

A ambas mujeres, su actual actividad les permite darse cuenta de ciertas cosas que suceden en la construcción del estadio, platicar con quienes ahí trabajan y darse cuenta de algunos aspectos que pasan inadvertidos.

“Yo soy nueva aquí, trabajaba en otra compañía, pero tiene como uno o dos meses que vengo. Veo que hay gente de muchos países y estados. Algunos trabajan desde las 03:00 horas, otros hasta las 19:00; nosotras estamos desde las 05:00 a las 13:30 más o menos, pero hay veces que nos vamos un poco más tarde”, detalló Leticia.

María, en tanto, sabe que la competencia es fuerte con otros seis o siete “food trucks”, que también se apostan regularmente a las afueras del estadio. En este negocio los dueños son los únicos que hacen dinero, menciona, “para nosotras, si dan propina ya es ganancia”.

Por todas las semanas que llevan trabajando afuera del inmueble María y Leticia se han dado cuenta de ciertas cosas curiosas que suceden alrededor de la construcción del estadio, como la presencia diaria de un señor de más de 60 años que todos los días llega en su camioneta para observar el avance diario de la obra.

También está el ciclista que cada día llega para dar una vuelta a estadio, seguramente se trate de algún aficionado del equipo que tampoco quiere perderse el desarrollo de la obra.

“El de la camioneta no falla, todos los días está por aquí; el de bicicleta siempre se da una vuelta, se queda viendo la construcción hasta que se cansa y se retira; cuando suben fierros está viendo cómo lo van armando”, añadió María.

Mientras María y Leticia siguen como testigos de la edificación de un estadio que se planea estrenar en 2020 con la llegada oficial de la NFL a “La ciudad que nunca duerme”, siguen extrañando su país, pero conscientes de que una mejor vida la tienen en Estados Unidos, aunque no descartan volver a su tierra.

“Antes no se regresaba uno por tener lo mejor acá, un porvenir y sacar lo mejor si ya echaste raíces, acá establecida solo queda decir: ‘si me muero mándame a mi tierra, a México”, aseveró María.

 

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